Después de la Fotografía
Fred Ritchin
Es muy cierto en hechos que ya nada es como solía ser, hace
un rato venia en autobús rumbo a Tlaxcala leyendo este libro desde mi Tablet al
mismo tiempo que revisaba otros artículos y libros descargados en el trascurso
del viaje, antes eso era más complicado por el peso del equipaje, es un punto a favor de las nuevas tecnologías,
sin embargo es muy cierto que la vida real y la vida virtual se viven de
diferentes maneras pues dedicarle tiempo a lo virtual tiene su costo y sin
darte cuenta te desconecta de lo que está
sucediendo alrededor se pierde uno del recorrido o de una posible conversación agradable
y cálida por estar tratando de estar más o menos actualizada en lo que respecta
a estar “informada” de lo que sucede en la vida real o de lo que te interesa, es
algo contradictorio. Ver que sujetos
dependen del teléfono celular y/o que lo revisan cada 30 segundos más o
menos, para ver si hay nuevas
actualizaciones en sus redes sociales y mantenerse al margen de las “fotos” que
sus contactos suben, de lo que hacen o
dicen, si esta de miedo, porque ya no se
toman el tiempo de leer, solo miran de
reojo todo mientras su dedo pasa y pasa de una manera autómata imágenes con o
sin texto, textos abreviados cargados
con emoticons a manera de sustitución de palabras o sentimientos del mismo
mensaje y solo se detienen un segundo
cuando alguna de esas imágenes llama su atención pero solo por un instante,
todo el día estamos viendo imágenes de manera voluntaria y de manera obligada y
más en la ciudad hay una saturación exagerada que llega un momento en que a la
vista lastiman, sin embargo es como un
mal necesario pues uno no puede dejar de verlas de hecho estamos tan
acostumbrados a ellas que para todo hoy en día requerimos de una imagen (de donde
sea o de quien sea para una gran población, no es importante, ponen en el
buscador una palabra que se le aproxime a su necesidad y le aparece una
cantidad exagerada de imágenes, que solo se descargan de la red para subirla
nuevamente a esta, sin tomarse el tiempo de investigar la fuente o si es de un fotógrafo
profesional, un amateur, o un ocioso sin
chiste que crea imágenes a través de su teléfono del instante narcisista en que
se encuentra y las sube a la red esperando recibir un comentario o un like, solo
por tener esa necesidad de querer decir algo o solo llamar la atención, querer
ser “original”) lo que importa es hacer más creíble o entendible
lo que queremos decir o expresar. Y es por
esto y muchas razones más, donde uno al
igual que el autor se pone a pensar en qué momento el peso de la fotografía que
documenta se vuelve solo un documento y pierde su valor de cómo fue concebida. Con el internet la fotografía se consume de
diferente manera y también se interpreta
de distinta forma, ya desde un contexto más global, pues es accesible para todo
el mundo por lo tanto una gran parte de
la población sube imágenes de su ahora y hoy en día hay una mayor acumulación exagerada
de imágenes en cada segundo. ¿Cómo se ha dado toda esta evolución tecnológica?,
para muchos y me incluyo no había sido cuestionable, uno se vuelve parte de esa “realidad”, si es
para detenerse a reflexionar por un buen ratote, poner más atención y
cuestionarse mucho lo que está sucediendo
con la fotografía y con todo a lo que uno compete.
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